Camisetas pintadas a mano
Prendas únicas, pintadas a pincel con pintura textil. Se fijan con calor y aguantan lavadas.
Acrílico sobre lienzo, papel y tela. Capas rápidas, pigmento sin miedo y un pulso que viene de la pista de patinaje. Obra reciente, encargos abiertos y un taller de color para probar las mezclas antes de gastarlas.
Las piezas pintadas en gris-crema son de muestra: se irán quitando según entren las reales.
Victoria pinta en acrílico porque el acrílico no espera: seca rápido, obliga a decidir y premia la mano suelta. Trabaja por capas, con el color puesto directo y pocas correcciones — lo que sale, se queda.
No pinta por oficio: pinta porque quiere, y esa libertad se le nota. Cuadernos, lienzos y últimamente tela — camisetas pintadas a mano, pieza por pieza, sin plantillas ni dos iguales.
El otro talento va sobre patines: entrena y compite, y de ahí salen dos cosas que también se ven en su pintura — la disciplina de repetir algo hasta que sale, y una velocidad que se le cuela en el trazo.
Todo pasa en este navegador: las fotos y los colores no salen de aquí.
Doce pigmentos de acrílico y un plato limpio. Toca un pigmento para echar una parte y mira qué sale: la mezcla se calcula como pigmento de verdad, no como luz de pantalla — azul y amarillo dan verde, como en la paleta. Si una receta funciona, guárdala.
Todavía no hay recetas. Las que guardes se quedan en este navegador.
Elige el color al que quieres llegar y el taller prueba miles de combinaciones de los doce pigmentos hasta dar con las tres recetas que más se le acercan. En cada resultado, la mitad izquierda es tu color y la derecha, la mezcla.
De un solo color salen sus luces, sus sombras y sus vecinos. Las filas de arriba son el color aclarado con blanco, oscurecido con negro y apagado con su complementario — para planear volúmenes antes de tocar el lienzo. Toca cualquier mancha para copiar su hex.
Carga una foto de referencia y sácale partido tres veces: su paleta de colores con recetas de mezcla, su versión en valores para comprobar luces y sombras entrecerrando los ojos, y la cuadrícula con medidas para pasar el dibujo al lienzo.
Ninguna foto cargada todavía. Vale cualquier imagen: un paisaje, un retrato, una obra a medias.
El acrílico vive de las capas: una veladura es pintura diluida que deja ver lo que hay debajo. Elige el color de base, el de la veladura y su opacidad, y mira cómo cambia el tono capa a capa antes de arriesgar el cuadro.
La simulación es óptica: una veladura real también depende de lo diluida que vaya la pintura y del médium.
Las recetas guardadas en la mesa de mezclas, convertidas en carta de taller: mancha, hex y receta de pigmentos. Imprímela y pégala junto al caballete.
Todavía no hay recetas guardadas. Mezcla algo en la mesa y guárdalo primero.
Sin catálogo ni tarifas: si una idea le gusta, la pinta. Cada pieza se habla.
Prendas únicas, pintadas a pincel con pintura textil. Se fijan con calor y aguantan lavadas.
A partir de una foto o de una idea. Formatos pequeños y medianos, en papel o lienzo.
Cascos, tablas, chaquetas, objetos: casi cualquier superficie acepta una capa de acrílico.
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Para encargos, precios o ver una obra en persona. Respuesta sin compromiso.